miércoles, 3 de agosto de 2011

Mi ave turpial(Poema de Pamela Janet Rodriguez)

Mi ave turpial poema de Pamela Janet Rodriguez by Poetainca
Tu mi Ave turpial

Tu mi Ave turpial
que vuelas al espacio infinito
me das de comer
del fruto prohibido de tu pico
te acicalas en mi vida
sin desfallecer con inquietos latidos,
al recorrer la celda, de tus ojos chinitos
por los que camino una y otra vez.
Tu mi hermoso vuelo, mi anhelo,
mi sueño, mi hermoso sueño,
me has montado en tus alas con feliz entrega
y alegría en mi vida, envuelta en esperanza.
Me abasteces de cobijo en tu nido
y un mirar de fresco cielo azul al amanecer
Te vi un día que no esperaba,
volviste, me viste y volaste,
eres libre, como siempre…
…Como antes…
Un día vi en mi ventana,
un par de ojos colgados,
sol radiante que engalanan
miraban con tanto amor, Que ahora me acompañan…
Mi amarillo-negro-blanco,
Mis sueños en el cielo… tu cielo…
Mis miradas en tus pupilas altas acostumbradas,
Tu pico hermoso, agudo me arrebata,
Dominio tuyo y mío, despertares de mañana,
Cantar afinado, Tu mi hermoso Turpial…
¡Te amo!
Mi ave turpial de Pamela Janet Rodriguez
Narración y voz: Sandra Martínez
Producción: Miguel Andrade
Sandra Martínez en la producción y conducción de “canciones imprescindibles”… música necesaria… de lunes a viernes a las 20h00 en Quito 100.9, Guayaquil 105.3, Cuenca 88.9, Manta y Portoviejo 88.1, Macas 88.5 o en la red 
www.radiopublica.ec

El contenido presente  que figura con mi firma y todos los escritos aquí expuestos están protegidos y registrados por la ley de derechos de autor. 
Escritos por: Pamela.J.Rodriguez.P
copyright perú. - todos los derechos reservados.



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jueves, 16 de junio de 2011

Campo Eterno






Las manecillas del reloj apuntaron las 12, y ella no podría imaginar lo que le acontecería aquella noche.
Pestañeando varias veces atizando su visión, observo a su alrededor.
- ¿Sabes dónde estamos?- preguntó espantada
(-Afrontémoslo: hemos muerto y con nosotros el último de nuestros recuerdos.)
- ¡¡imposible!!- exclamo.

Mientras seguía en guerra con su otro yo. Y la presencia de la muerte se escuchaba bajo las estrellas. El  sentido de la orientación seguía siendo nulo. Una sensación siniestra la traumatizaba. Implorando a la benevolencia, decidió explorar camino, junto a ese pálido remedo, llamado “yo” que le seguía como sombra. Que sólo se atrevía a fisgonear de rato en rato para estudiar su cara. 

- Estamos en hakeldama campo de sangre. Se pronuncio una voz en graznido
Un olor polvoriento se percibía en el aire. Un vacio y un silencio inusitado reinaban en los campos. Doliente y parturienta en su alma, ese otro “yo” le susurraba:
(-Recuerda, más lejanos del infierno que del cielo. Extremada y desigual, excesivamente humana, así es el alma.)
 -¡Basta!, ¡Ya calla! Lo que sea que este viviendo. No es una realidad. Es solo un sueño. Emergeré de esta gris sustancia, y volveré ver el Sol detrás de la niebla plomiza…

 (-Que ingenua eres, ¿no te das cuenta aun verdad? Estamos en el trecho donde concurre el abismo, donde palabras en tinta, donde habita un suave cerco de ternuras desgarradas. Afligidas y confusas,  hasta los dedos herida. Y una aterida Magdalena esta empapada en Calvario.)

 Ella dio un gran suspiro y resopló agotada
.- No puedo más seguir discutiendo contigo. Estoy exhausta de recorrer por estos senderos, con olor de llantén polvoriento, trochas inseparables, deambular sobre huellas de rueda  y cascos de caballo.
 Descanso un momento. Tenía los pies lastimados por pisar la tierra áspera, por la que transitaba sin sentido.
Después de algunos minutos se incorporo y junto a ella, un riachuelo de lluvia, se paro frente a su propio reflejo, mirándose extrañada y sin dudar dijo – está bien continuemos
Se encamino hacia un antiguo pantano. Cuanto más se aproximaba, mas avanzaba la neblina ligera al comienzo, pero se espesaba con demasiada rapidez y se condesaba.
La oscuridad no le asustaba mucho, recordaba ese lugar desde cuando había cruzado el umbral de los sueños. Lo conocía desde el más horrible presagio, de una nostalgia olvidada, ya lejana, pero incrustada muy profundamente en el corazón, Vagaban allí buitres de bruma, chacales de espino, senderos inhóspitos, bancos de niebla y otra serie de inquietudes imposibles de mostrar.
De pronto un espectro seccionado desde el rostro, se le apareció.  Inhalo su aliento aguardentoso.
Este le hablo:

 -Voy a derraparte de peligro, que la dirección no te asista, sorberte de un trago egoísta, en cada curva el abismo; que la penumbra te cubra en esta senda suicida.
 ¡Caray! ¡Un demonio!
-¿Empezarás a hablarme de los cuatro evangelios o de los cuatro jinetes con galope inmortal? - dijo ella con un sarcasmo sin igual.
- O de la Luna congelada, las serpientes enterradas, el hedor de muerte, en los desiertos de dunas pintadas con crayolas doradas -Te cruzaste en mi senda. Maldita estampa de muerte. Una mañana sucia y fría. No me estremece el dolor, ni tu rostro, tan oscuro, ni lo hediondo de tus hostiles labios.
 El demonio en toda su esencia se perturbo y se alejo de ella.
 Janet prosiguió su camino y se dirigió al refugio de los bajos goces, a las catacumbas del alma, donde en las decrépitas vías versos negros nos alumbran. Reposan, las siniestras liberadas; y una virgen casi inmaculada se resigna.

 -Es este el lugar donde se alojan las ánimas en tumba perpetua, y se funden quebrados, y ausentes en su lecho suspendido. Se niega el derecho de existir, y porque no, de sucumbir.-dijo Janet
 (-¡Oh! Alegorías y más alegorías, luego escribes sobre más…. alegorías, por arrancarte un poema y así burlar el silencio que se consume en tu boca y bla bla bla….)
 Ciñendo la frente, Janet intercepto su mirada en un pocillo de agua que se confundía con la niebla, y busco a ese intruso llamado “yo”, que tan solo era un reflejo, un rayo de luz oscuro y pregunto
-¡Dientres! ¡Que no puedo decir nada sin que me estés cuestionando algo!
(-Soy lo que ves, soy tus palabras enganchado a tu aliento, ¿cómo quieres que no te cuestione todo, cuándo lo cuentas todo? Lo que quieras que sea soy; un sentimiento si es lo que anhelas, un canalla encontradizo, una bestia, una luz, una balsa en la tormenta, o quizás un brote de ira, que no acaricia ni tu risa.)
 Uhm…Está bien lo que quiera que seas serás, ¿no es verdad?; Bueno, haz algo por mí, suicídate y ¡déjame en paz!
 (-no, no puedo). – ¿¡Por qué no!?
-Porque soy la mente más brillante, la rabadilla del poeta disidente, un anacoreta sin rumbo, un faro abierto a mi mundo.
 -¡Ja! ¡Vaya! Para el colmo me saliste narcista y arrogante
 (-Soy lo que de mi quieras tomar, una verdad medio quimera, una ilusión medio real.)
 -¡Aayyy! Entonces vuélvete un ser en la nada. -(La nada es algo aun sin verla).
 ¡Oh Dios, ya basta! Está bien, no pensare, no hablare, ¡Y no te responderé mas y sabes por qué! ¡Porque morí! ¿Recuerdas? ¡La lógica es, que, ya muerta no puedo responderte porque los muertos no hablan y son absolutamente nada!
 (-Te dejare tranquila, si es lo que quieres, seré la palabra frente al abismo.)
 - ¡Caramba por fin!.- Dijo Janet, mientras vagaba en ese nirvana, punto de fuego, donde ángeles susurran en sangre  y se vive un osario de lágrimas.
Aquí las ánimas ceden a la mísera suerte, algunas reducidas a cenizas, otras en goce de gloria, y las masas reposan sobre sarcófagos de frío leño. Deshaciéndose en abono, junto a la tierra para un campo, que yermo, se desangra. 
  -Un sorbo de muerte para ti.- Grito un ángel de alas negras. Mientras le anunciaba un enmarcado atardecer de  desnudes y sopor en ataúd; Janet buscaba aliviar su angustiante y penosa soledad, sobre las arenas de suelo húmedo, que pisaba, buscaba desplegar, descender de ese sueño en el cual estaba.
Luego inesperadamente, entre la niebla apareció el agua tan gris como la neblina, con pequeñas olas chapoteando contra la orilla fangosa. El agua se confundía con la niebla en una bruma tenebrosa. Y no se oía ni un solo sonido. Había oscurecido casi por completo cuando llego a ese estrecho riachuelo pantanoso. Después de haber comprendido más o menos donde estaba sintió alivio.
Pero, ya casi hacia a lo lejos ver y oír la voz, de un pequeño niño con no más de 13 años., de bonita sonrisa; de aquellas que pueden decirte no temas, cabello negro, lacio y corto. Advirtiéndole de esos vientos que llamaba a la blanca y cegadora luz de la muerte al final del túnel
Abrió una Biblia y escondida entre sus páginas centrales trozos de espejos, matices quebrados de esa lente de aumento que Dios olvidó graduar.

- El sereno trae a mi memoria, tu existencia; de mis años de infancia, ¡sí!, te reconozco, eres un familiar cercano, te diviso sentado frente a nuestra mesa desde el malecón.- Janet le dijo aquel niño.
-Me recordaste, ahora escúchame bien, en la vida nunca te ofrezcas vencida, ni entre tus alas resbalen brotes de ira; ni cuando se mojen tus ojos, por una diestra vencida de un ser querido, que se reclame acunar en los cielos, ni retengas el imperdonable momento, ni a la  impiedad que ruge, por dentro.
 Aquel niño era un ser que buscaba de algún modo transmitir el mensaje que le había sido encomendado. Janet se sintió, extrañada por todo lo oído, anhelando aquellos plácidos días de significativa, existencia. Sin soñar sudor de sangre. Ni preocupaciones. Ella jamás podría tener la más mínima idea de lo que le aguardaba el libro de significados de los sueños.
  -Tengo que proseguir mi camino antes que este clima seco y propicio momifique mi cuerpo, mi piel se adherirá a mis huesos quebrados y lentamente me convierta en arena hirviente.
 - Ya no hay más que recorrer en estas arenas pantanosas de serpientes zigzagueando debajo de ella. Es hora de tu regreso donde tu pulso es de vida, no hay delirios en escena, y tu futuro es un acto de fe. No hay profecía apócrifa en esto Janet.- Le dijo aquel niño
Una nostalgia juvenil punzante la invadía, la misma que sentía desde que este sueño se repetía con frecuencia, y desde cuando se había trasladado al lumbral de los sueños.
 Angustiada por la sensación  Janet empezó a llorar enjugando sus lágrimas con las mangas de su vestido.
No pasó mucho rato hasta que una mano extendida, de alguien sentado desde al otro extremo del lumbral la despertó.
Este alguien, casi sin ruido, le pasó ligeramente la mano fresca por la cara. Janet se levanto de un salto. El sol ya se ponía detrás de su ventana y se había depositado sobre su rostro la sombra del tejado.
Era su madre quien musitando y como quien arrancando un dolor entre las llagas, le abrazo y dijo hija ponte tu abrigo y date prisa, tienes que ser fuerte tu padre está en el hospital…… 
Austera de un sueño despertó, en un cielo nuboso que recordaba tiempo de llover. La voz de un sueño abismal, presagiaba la usencia de su padre, sin el son de sus palabras, ni su sonrisa placida. Vislumbre la escalera hacia el cielo se cerraba. Con el alma cercenada, un grito y empapada en llanto por el padre y amigo que se fue. 




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Campo Eterno por Pamela Janet Rodriguez Piminchumo se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
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lunes, 25 de abril de 2011

Mis aguas vuelven a encauzarse.

http://soundcloud.com/pamelajanetrodriguez/james-blunt-1973



"Desearía estar sobrio
Para poder ver claramente
que la lluvia se ha ido."(J.B)

Mis aguas vuelven a encauzarse.

Pescando buñuelos en tardes de chelo
retornan en mi mente
los ficus de joven bosque
remembranzas juveniles, jocundas,
oriundas de abriles;
Pintados en campos de colores párvulo.
Mi jardín aun conserva
el simiente de primaveras
en verdes campos, vestigios aquellos.
El aire que sopla, me trae a la memoria aquellos años
de juventud que aun titila;
deposito de antaño que aun palpita,
en follaje de oro, robledal y brizna.
Siento en mis manos la nieve vieja y el terreno seco.
Se extraviaron palabras con el pasar de prisa.
Recuerdo bien, fue nuestro tiempo un aliado.
Si hubiéramos cruzado la orilla
el mar y sus olas no hubieran desandando el olvido
y la savia de los bosques absorbería liquidas reliquias.
Voy cocinando candidez en sartén hirviendo
para el sazonar de recuerdos.
¿Recuerdas nuestras danzas bajo el alba del día?:
- yo te recuerdo sin prisa.




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miércoles, 16 de febrero de 2011

Bramando mi muerte hacia la orilla del mar






Bramando mi muerte hacia la orilla del mar




Encaminándome por sueños diluidos
voy aberrando los recuerdos;
Como arena entre mis manos
de tiempos desvalidos.


Atrayendo un afloro palpitar
como eco a mi oído
navego hacia lo desconocido.
Y el abad de mi ministerio yace perdido
Voy anidando los lamentos en la solana
de mi tejada y tu sombra en una esquina
sin emitir palabra.


Con mil sentimientos y pensamientos ecuménicos;
dialogo ya con las memorias
y espero esa ola de verdades
que me ahogue por la mañana.


Acordes unísonos
descubiertos en el abismal
de unos labios
que me van degustando la demencia
deletreando su abecedario
esperando la llamada.


Suenan las campanas de mi ministerio
abriendo sus puertas en su frágil fe
y este pútrido gusano que me devora las entrañas
rasgos de muerto, miradas que no hablan
y tú en una esquina sin emitir palabra.



Mientras se desvanece mi reflejo en el espejo
suenan campanas de duelo
bramando mi muerte
hacia la orilla del mar,
he partido al fin
al mas allá.

sábado, 15 de enero de 2011

Envidia





Envidia


Tengo envidia de tu brote
rojo cálido
de esos versos ensimismados
en amaneceres mansos
tatuados en piel de jazmín con tu tinte al fin.
Mudaste la tinta
pero esta envidia sigue en mi.
Envidia de esos besos que no me has dado
de esa luz en tus ojos
al decirle “te quiero”
de su sueño dulce y sereno a tu lado,
de esos despertares en libadas caricias.


Aguamiel que bebió otro de ti en noches,
noches que espero en celos ceñir y saciarme al fin.
Libido que espero en tu aura colorida irradiar
y de matices tu vida llenar
porque hoy soy yo
quien satisface tus suspiros
quien se inmiscuyó en tu camino
y coligo en tu destino.


Tú fiebre de amor
un delirio atado a mis raíces
Y fuego en su corteza siempre.
Eres rosa desnuda entrelazada
en mis manos para su suave vestir.


Yo alevín de nuevas pasiones
para mi revivir.




viernes, 14 de enero de 2011

Un verso a mi padre


Para escuchar melodía mientras lees clip en play
 Gianmarco - Tu Fotografía


Un verso a mi padre
Y al ángel guardián, mensajero de Dios
le pregunto sin cesar,
¿A dónde su alegría aguarda?
Sueño ser la aurora de la tarde
y así seguirle a donde vaya
será en verano mi calor persistente
será en primavera el perfume de las flores
y el rocío que las cubre al alba.
Entre la viva lumbre calmó mi llanto,
Y entre una ola de fuego cubría mi pesar
Suspiros a través del viento, sonrisas como relámpagos,
besos de lluvia, abrazos en forma de rayos de sol,
latidos como truenos…,
Debes en cuando
su mirada luciente cristal se cruza en mis pupilas
me siento tan nueva, de nuevo en mi vida le siento
como lluvia de verano a contrapelo,
Se cruza en mi vida, y me siento viva de nuevo,
Acá este manto de rosas,
de espinas clavadas que es mi pesar;
acullá una nostalgia sin cesar
Cansada de esta pantomima, de esta piel curtida
encripto mi herida, acerbo la vida.
Ameno solo en los recuerdos;
Pretendo oírle cual eco del lejano trueno
pero no está más; la estela de mis ojos
se ha ido y no volverá,
madrugadas, desvelos y reproches en esperas incompletas
el dolor ambula cual reloj sin manijas.
Ávida del tiempo retener,
de esa inmensa oscuridad,
preludio sepulcral
Desde las orillas del cielo mar
me deja ver el aura arrullar.
Músicas y cantares zurcen en tu nuevo hogar,
danza de ángeles con bullicioso compás;
Mientras tanto miro al cielo, doy un suspiro fugaz
Vuelve la tranquilidad ante este estrépito llanto
al saberte en el umbral del universo,
entre susurro celestial.
Ora mi pecho un beso, lo lanzo al cielo
cierro los ojos: te hablo –me escuchas
y cuando en ferviente abrazo
llegue el día de estar
entre armonioso coro celestial
cara a cara me plasmare en tu mirada
porque he esperado este momento toda mi vida.





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viernes, 17 de diciembre de 2010

Guerrero de sabaneta



Play para escuchar

Guerrero de sabaneta


Por tierras de sabaneta nació un guerrero
envuelto de atmosfera bendita.
Mira al llanero valiente entre huestes de vencimiento
Con recurrente arrebol desde las estepas del regimiento.

Lleva en el pecho un estandarte sagrado
Surco sempiterno de ideales
Y amor por su pueblo latinoamericano.

Me pintare la cara de rojo y trazando líneas negras
bajo mis pómulos me alistare a su recital de campos,
mientras en esperanza guarden la voz en grito
¡¡despertó el sueño que andaba dormido!!,

¡Un gozo!, y desde el umbral un saludo pleno,
al relámpago de lucha que grita visible y enérgico.
Por mas fisuras y punzadas en el cuerpo,
emergerán en el zumo de la campal batalla
¡y hasta los confines del cielo , voces de triunfo!

Boguemos conquistemos las fuertes oleadas del mar
echemos morir a la hambrienta fiera que ella habita.
Brillando las estrellas se abren a su paso
fundando la espada a eco de trompeta
espíritus servibles pueblan la plaza
llevando el manifiesto en lenguas sublevadas.

Calzo el zapato, portó el uniforme,
Interrumpo cual manifiesto entre sones de esperanza
esbozos y falsas propagandas
¡insurrecta lucha del pueblo estallido! ;

Ni los vientos de aquilón acabaran con la algarabía
recorriendo insurgencia popular en los pueblos
con semillas en las manos para sembrar un bosque.

¡Que se escandalicen los grumos hostiles!
¡Que griten de miedo hasta las densas tinieblas!
¡que ya su triste presidio quiebran!.
¡Doy gracias al cielo!
¡Dios! , este hombre está tocado de lleno!
Cazador de desposeídos;

Con broquel y flecha para defender a su pueblo
arando historia hasta pelear, por cambiar trascendencias
mientras los escollos y fatuos
en asco ademán pretenda estragar almas guerrilleras
se alzaran en voces: ¡hasta la muerte compañeros venceremos!.

Hoy renacen sueños numerales.
Quedando sinsabores linguales de promesas, en el olvido.
Vivencia guerrillera en las venas de tanto acumular golpes
Llevando a la lumbre ideales que forjen la brecha,
a voz ardiente amplia y estrecha
¡Hasta la muerte comandante venceremos!.





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